09/06/2026

Superintendencia de Salud visita el Centro LINK USS y destaca el aporte de la simulación clínica a la calidad y seguridad de la atención

La seguridad del paciente no comienza en el momento de la atención, sino mucho antes: en la calidad de la formación de quienes integran los equipos de salud. Con ese foco, la Universidad San Sebastián invitó al Superintendente de Salud Fernando Riveros y al Intendente de Prestadores Camilo Corral a conocer el Centro de Simulación Avanzada LINK USS, un centro de referencia en formación clínica avanzada. Las autoridades fueron recibidas en el Campus Bellavista de Santiago por el Rector Carlos Williamson, el Dr. Andrés Díaz, Director de Simulación e Innovación, y el Director de Campos Clínicos, Sergio Torres.

Los datos son elocuentes: el 16,3% de los eventos adversos ocurre en unidades críticas, el 22% de las fichas clínicas presenta alertas por fallas en la atención y el 12% de los pacientes sufre más de un evento adverso en su proceso de atención. Reducir esas cifras es parte central del mandato de la Superintendencia, razón por la cual el organismo observa y promueve las prácticas que contribuyen a prevenir errores antes de que ocurran.

Distribuido en 1.500 m², el Centro LINK USS replica los ambientes más exigentes del sistema de salud: UCI adulta, pediátrica y neonatal, pabellones de cirugía robótica y urgencias gineco-obstétricas con inteligencia artificial, entre sus 10 entornos clínicos. Simuladores de alta fidelidad permiten reproducir emergencias complejas acercando al profesional a la realidad clínica sin que ningún paciente esté involucrado. Un equipo multidisciplinario de médicos, psicólogos, educadores e ingenieros biomédicos conduce y evalúa cada ejercicio. Según cifras de la Universidad San Sebastián, el centro forma a más de 160 estudiantes por día, acumulando 440.000 horas formativas al año de pre y posgrado.

Por qué la simulación importa para la seguridad del paciente

La simulación clínica actúa directamente sobre los factores que originan los eventos adversos: permite entrenar procedimientos de alto riesgo en entornos controlados, estandariza protocolos, reduce la variabilidad clínica y fortalece el trabajo en equipo bajo presión. Además, el análisis sistemático posterior a cada ejercicio —tanto los exitosos como aquellos con fallas— convierte cada escenario en aprendizaje concreto, consolidando la cultura de seguridad que el sistema necesita.

Al respecto, el Superintendente Fernando Riveros señaló: «La simulación permite que la formación de médicos y profesionales de la salud no sea contradictoria con el trato digno. Toda la formación se da a través de escenarios simulados y no de la práctica en pacientes reales, lo que resguarda la dignidad de las personas desde el primer día.»

El rol de la Superintendencia

La Superintendencia de Salud vela porque cada persona que accede al sistema —público o privado— reciba atención segura, de calidad y con trato digno. En ese marco, conocer centros como LINK USS permite al organismo comprender los estándares de formación que están detrás de los equipos que atienden a las personas y dialogar con los actores del sistema sobre cómo avanzar en la mejora continua de la atención en salud.

Sobre la relevancia de esta visita para la política pública de salud, el Superintendente Riveros indicó: «Es una iniciativa señera, tanto para alumnos de pregrado como para profesionales ya en ejercicio. Apunta precisamente a los ejes que las reformas de salud han impulsado desde 2005: Chile se ha comprometido con garantizar calidad en 90 prestaciones, y en la medida en que formemos profesionales de manera más completa —la simulación es herramienta central en eso— estamos fortaleciendo esas garantías para todos los ciudadanos.»

Un compromiso que se expresa en la regulación vigente

La visita al Centro LINK USS se inscribe en el trabajo permanente de la Superintendencia por elevar los estándares del sistema de salud chileno a través de dos marcos regulatorios fundamentales: la Acreditación de Prestadores, que exige condiciones verificables de calidad y seguridad en cada institución de salud del país, y la Ley de Derechos y Deberes del paciente, que garantiza a toda persona una atención digna, informada y respetuosa de su autonomía.

La simulación clínica, al contribuir a la formación de profesionales con competencias técnicas y habilidades comunicacionales, se alinea con los estándares que ambos marcos promueven. Porque cuando el aprendizaje ocurre en el simulador —y no en la cama del paciente—, cada persona que accede al sistema de salud en Chile tiene más posibilidades de recibir la atención que merece.