22/04/2026
Sistema ISAPRE cierra 2025 con $15.361 millones, aunque su operación registra pérdidas por $24.593 millones
• El resultado positivo equivale al 0,4% de los ingresos del sistema, proviene de componentes externos al giro y no refleja una reversión del déficit operacional, que se mantiene activo desde 2012 impulsado principalmente por el crecimiento del gasto en licencias médicas.
La Superintendencia de Salud, en su rol de organismo regulador y fiscalizador del sistema, informa los resultados financieros consolidados correspondientes al período enero–diciembre 2025. El sistema ISAPRE cerró a diciembre de 2025 con un resultado financiero de $15.361 millones, revirtiendo la pérdida de $99.754 millones registrada en el mismo período de 2024. Sin embargo, de este número no se puede concluir que el sistema haya resuelto los problemas relacionados con su situación financiera estructural.
En efecto, para comprender el resultado final del ejercicio hay que observar primero el resultado operacional, que mide si el negocio principal es sostenible: cuánto ingresa por cotizaciones versus cuánto se gasta en pagar prestaciones médicas, licencias y gastos de administración y ventas. En 2025, ese balance fue negativo en –$24.593 millones. Dicho de otro modo, el sistema gastó más en su operación cotidiana de lo que recaudó por cotizaciones. Esa pérdida es, no obstante, un 87,4% menor que la registrada en 2024, que alcanzó -$195.509 millones.
Entonces, si la operación de las ISAPREs sigue siendo deficitaria, ¿de dónde provienen los $15.361 millones? La respuesta está en el resultado no operacional, que en contabilidad registra ingresos y egresos que no forman parte del resultado operacional: ingresos financieros – entre ellos, los intereses generados por la garantía que las ISAPREs deben mantener para cubrir deudas con beneficiarios y prestadores -, otras ganancias o pérdidas, y otros ítems de esa naturaleza. En 2025, ese componente alcanzó $39.177 millones, cifra que superó la pérdida operacional y generó el resultado final del ejercicio. Es importante precisar, además, que ese componente fue inferior al registrado en 2024, cuando llegó a $60.468 millones. Esto significa que la mejora del resultado final no se explica por un mayor ingreso de ese tipo, sino por la reducción de la pérdida operacional.
¿Por qué bajó la pérdida operacional?
Establecido el origen del resultado, la pregunta que sigue es por qué la pérdida operacional se redujo tan significativamente respecto a 2024. La respuesta involucra dos efectos que actuaron en forma simultánea: los ingresos crecieron más que los costos.
Por el lado de los ingresos, las cotizaciones aumentaron 11,2% nominal respecto a diciembre de 2024. Ese incremento se origina en el alza de 3,7% del precio base correspondiente al proceso de adecuación 2025, vigente desde septiembre, y en el alza de 4,3% correspondiente al proceso de adecuación 2024.
Por el lado de los costos, el panorama fue mixto. El costo en prestaciones de salud aumentó 8,0% nominal y los gastos de administración y ventas crecieron 6,9% nominal. Sin embargo, el costo en Subsidios por Incapacidad Laboral – que corresponde al pago de licencias médicas – registró una baja de 13,6% nominal, pasando de $832.472 millones en 2024 a $719.518 millones en 2025. Esa baja compensó parcialmente el alza en los demás componentes de costos, de modo que el crecimiento total de costos quedó por debajo del incremento de ingresos.
El efecto combinado de ambos movimientos se refleja en la siniestralidad, que es la relación entre el costo en prestaciones de salud y licencias médicas y el ingreso por cotizaciones. Ese indicador disminuyó 4,1 puntos porcentuales, pasando de 95,3% en diciembre de 2024 a 91,2% en diciembre de 2025. En términos simples, por cada $100 que ingresaron al sistema, el costo operacional pasó de $95,3 a $91,2. Los gastos de administración representaron el 9,3% del ingreso por cotizaciones, con una reducción de 0,4 puntos porcentuales respecto al año anterior.
¿Por qué el costo en licencias es el factor estructural más relevante?
Entre 2012 y 2025, el costo en licencias médicas creció 180,4% nominal, por sobre el crecimiento de los ingresos por cotizaciones, que fue de 156,0% en el mismo período. Ese crecimiento sostenido es el factor que más ha contribuido al déficit operacional acumulado del sistema. En 2025, sin embargo, ese componente registró una baja de 13,6% nominal, pasando de $832.472 millones a $719.518 millones. Es la primera reducción nominal del período. Esa baja se asocia a un conjunto de factores: el proceso de fiscalización desarrollado por la Contraloría General de la República, que identificó casos de incumplimiento de las condiciones de reposo por parte de afiliados con licencias médicas vigentes, incluyendo registros de salidas al exterior y presencia en lugares incompatibles con el reposo prescrito; el efecto disuasivo que ese proceso generó en el comportamiento de los afiliados; y la fiscalización que las propias ISAPREs ejercen sobre la emisión y uso de licencias.
La Superintendencia precisa que esa baja no revierte la tendencia estructural del componente, cuyo nivel en 2025 sigue siendo significativamente más alto que el registrado antes de 2019.
Resultados por ISAPRE
El resultado agregado del sistema no fue igual para todas las aseguradoras. Algunas cerraron 2025 con resultados financieros favorables por primera vez en años, mientras otras redujeron sus pérdidas, pero no lograron revertirlas. Todas las cifras que se presentan a continuación están expresadas en valores nominales.
Consalud es la que registra el cambio más claro. En 2024 perdió $24.392 millones. En 2025 cerró con $19.991 millones nominales a favor. Esa diferencia se explica porque sus ingresos crecieron casi tres veces más que sus costos: 15,9% versus 5,2%. Esa brecha entre lo que ingresó y lo que gastó en prestaciones de salud generó un excedente bruto de $90.874 millones, cifra que le permitió cubrir sus gastos de administración y obtener el resultado final. A ello se sumó un resultado no operacional favorable que contribuyó a consolidar ese resultado.
Colmena pasó de -$107 millones en 2024 a $15.539 millones nominales en 2025. El porcentaje de variación que arroja ese cambio es muy alto porque la base de comparación era casi cero, por lo que ese dato porcentual no refleja la magnitud real del cambio. En proporción a sus ingresos, el resultado equivale al 1,5%.
Nueva Masvida pasó de -$3.271 millones en 2024 a $9.998 millones nominales en 2025, lo que en proporción a sus ingresos equivale al 2,3%.
Banmédica, Cruz Blanca, Vida Tres y Esencial redujeron sus pérdidas respecto a 2024, pero las cuatro cerraron 2025 con resultados financieros negativos. Dicho de otro modo, están en mejor situación que el año anterior, pero no logran revertir las pérdidas.
En conjunto, las ISAPREs abiertas pasaron de un resultado de -$100.691 millones en 2024 a $14.143 millones nominales en 2025. Las tres ISAPREs cerradas en operación – Fundación, Isalud y Cruz del Norte – registraron resultados favorables en 2025, con montos de $955 millones, $202 millones y $62 millones respectivamente.
El resultado de 2025 en perspectiva
Los datos de 2025 muestran una mejora respecto a 2024, pero para dimensionarla correctamente es útil observar la trayectoria del sistema desde 2012. En ese período, los costos crecieron sistemáticamente por sobre los ingresos: las cotizaciones aumentaron 156,0% nominal, mientras que el costo en prestaciones creció 162,6% y el costo en licencias médicas 180,4%. Esa diferencia acumulada es la que explica por qué el sistema opera con déficit.
En el año 2025 esa brecha se reduce, pero no se cierra. Los ingresos crecieron más que los costos en el período y el costo en licencias bajó por primera vez. Aun así, el resultado operacional del sistema se mantiene en -$24.593 millones.
Nota metodológica: Los resultados informados corresponden al consolidado del sistema ISAPRE bajo normas IFRS para el período enero–diciembre 2025. Las cifras están expresadas en millones de pesos nominales. El resultado financiero del ejercicio incluye tanto el resultado operacional como el resultado no operacional, este último compuesto por ingresos y costos financieros, otras ganancias o pérdidas, y otros ítems que no forman parte del resultado operacional.